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Adiós quejas, ¿asumes el reto?
eliminar las quejas

Que levante la mano el que no se queja nunca… Raro, verdad? La mayoría de personas nos quejamos continuamente (que si el calor, que si el frio, que si llueve, que si la compañía telefónica, que si el trabajo,…). Normalmente lo hacemos de forma inconsciente e igual no nos damos cuenta. Así que hoy os voy a hablar de las quejas y os voy a proponer un reto (bueno, en realidad son dos), a ver quién lo consigue.

Las quejas son pura negatividad. Y pensaréis: “es que si sólo me ocurren cosas malas, ¡no voy a estar contento/a!”. Si nos quejamos de forma constructiva y adoptamos una actitud activa para cambiar lo que no nos gusta, está bien, eso es positivo. Sin embargo, lo que ocurre cuando nos quejamos gratuitamente y no hacemos nada más estamos fijando continuamente la atención en lo negativo, haciendo que nos perdamos todo lo demás. Y además al emitir nuestras quejas de forma habitual estamos contagiando esa negatividad a los demás. ¿Os habéis fijado en que las quejas son como un virus? Cuando estamos con alguien que se queja mucho nuestro estado de ánimo “se agria”, se vuelve más negativo y acabamos haciendo lo mismo, quejarnos.

Lo peor de todo es que no somos realmente conscientes de que somos tan quejicas, o tan “quejones”, como lo queráis llamar. Pero lo cierto es que la mayoría de personas lo hacemos unas 20 quejas de media al día, 20! Eso es una barbaridad y algo tenemos que hacer con ello.

El pastor Will Bowen (EEUU) ya se planteó esto en 2006 y propuso a su comunidad “El reto de los 21 días”, 21 días sin quejas para eliminar esta forma de comunicarnos y cambiar el mundo. ¿Por qué 21 días? Porque muchos estudios dicen que para crear un nuevo hábito hacen falta 21 días para que nuestro cerebro lo asuma. Para ello, Bowen repartió a sus feligreses una pulsera morada y les indicó que cada vez que se sorprendieran emitiendo quejas, se la cambiaran de muñeca y volvieran a empezar. Lo sorprendente es que casi todos los que asumieron el reto lo terminaron, pero tardaron 5 meses de media, para que veáis lo interiorizado que tenemos el quejarnos de todo de forma habitual.

Si dejamos de quejarnos, es una forma de limpieza, de deshacernos de este mal hábito para reprogramar o reeducar a nuestro cerebro y hacer nuestras vidas un poquito mejores. Así que os voy a proponer dos retos, uno de ellos que ha estado moviéndose estos días por las redes sociales y me ha parecido buena idea, ¿te apuntas?

Vamos a decir adiós a las quejas.

El reto de Bowen de 21 dias sin quejas me parece estupendo, pero creo que es un escalón muy grande, así que vamos a empezar por algo más sencillo (supuestamente, pero os aseguro que es complicado por propia experiencia): 24 h sin quejas. Seguro que estos días lo has visto en las redes, es un ejercicio sacado del libro “Coaching personal” de Pam Richardson. ¿En qué consiste? Estas son las reglas.

dejar de quejarse

Puede ayudarte colocarte una goma en la muñeca y cambiarla de mano cada vez que te quejes, o hacerlo con tu reloj. Este reto NO consiste en encajar los golpes o el malestar con una sonrisa, en obligarse a ver la vida con mayor optimismo o fingir que todo va bien y aguantarse. No.

Si consigues este primer reto, enhorabuena! Habrás dado un grandísimo paso! Y ya estarás preparado/a para pasar al siguiente escalón y aceptar el reto de Bowen de “21 días sin quejas” que nos propone en su libro “Un mundo sin quejas”.

¿Qué vas a conseguir al alcanzar este reto?

Desarrollarás una forma diferente de comunicarte, mucho más positiva y proactiva. Esto conseguirá acercarte más a tus objetivos, a crecer como persona y a ver lo que te rodea y a ti mismo desde otro prisma.

¿Asumes el reto? ¿Dices adiós a las quejas? ¡Yo ya he comenzado! ¡Espero vuestras experiencias!

Laura Gracia Crespo
Psicóloga en Espacio Mente y Salud – Zaragoza

Sal de tu zona de confort
la zona de confort

Hace unos meses, cuando estrenábamos el blog, hablábamos ya de la zona de confort cuando abordábamos el miedo al cambio. Pero hoy quiero profundizar en este concepto de la zona de confort, que me parece especialmente interesante.

La zona de confort es esa zona imaginaria donde nos encontramos cómodos porque todo es familiar y lo dominamos, donde no hay imprevistos. La componen un conjunto de conductas que acomodamos para evitar correr riesgos y sentirnos seguros. Pero en la zona de confort no todo es bueno, puede haber cosas malas, que no nos gustan (una relación de pareja, un trabajo, malas costumbres adquiridas, etc.), pero que al fin y al cabo nos resultan cómodas y preferimos esto de “Mas vale malo conocido que bueno por conocer”, por lo que pueda pasar.

Al fin y al cabo toda nuestra vida es una zona de confort, entonces ¿cuál es el problema? El no salir nunca de la zona de confort. El objetivo es ir expandiendo poco a poco nuestra zona de confort, de manera que lo que en un principio está fuera de ella, en terreno pantanoso y que parece “peligroso”, “difícil”, “imposible”, acabe con el tiempo formando parte de ese repertorio de conductas y rutinas de nuestra zona de confort.

¿Qué nos habría pasado a todos si siendo bebés no nos hubiéramos arrancado a explorar lo que nos rodeaba para acabar caminando como lo hacemos ahora? Y en ese proceso nos llevamos algún culetazo y algún coscorrón, pero al final mereció la pena, porque si no aún estaríamos sentados “viéndolas venir”.

Así que si haces un poco de reflexión sobre tu vida y sobre ti mismo/a y ves que hay cosas que no te gustan, tal vez sea el momento de dar un paso hacia el cambio.

zona de confort

Razones por las que no salimos de la zona de confort

  • Por hábito: somos animales de costumbres y organizamos nuestra vida en base a unas rutinas, las cuales nos cuesta mucho cambiar.
  • Por miedo al cambio y al fracaso: tenemos miedo de probar cosas nuevas por miedo a equivocarnos.
  • Por pereza: aquellas cosas que requieren algo de esfuerzo, nos dan una pereza tremenda, porque estamos muy acomodados.
  • Por falta de seguridad en nosotros mismos: cuando uno duda de si mismo le cuesta mucho dar un paso al frente, correr riesgos, porque si le sale mal supone una punzada en su ya baja autoestima.
  • Por hacer más caso a los demás que a nuestras propias ambiciones: a menudo nos rodeamos de gente que (aunque con buena fe) nos lastran con sus comentarios del tipo “¿estás seguro de eso?”, “¿no te parece un riesgo?”, “ten cuidado que igual te sale mal”,… Esto está muy relacionado con el punto anterior, a menos seguridad, más valor le daremos a la opinión de los otros en detrimento de la nuestra.

Beneficios de salir de la zona de confort

Salir de la zona de confort nos aporta muchos beneficios, estos serían algunos de ellos:

  • Estimula nuestro afán de superación: Cuando conseguimos ampliar una vez nuestra zona de confort la satisfacción es tal que vemos que podemos ir a más y más y se inicia un ciclo de escalada hacia el éxito.
  • Fomenta el crecimiento personal: cuando nos damos cuenta de que somos capaces de alcanzar aquello que nos daba miedo, es una aportación muy valiosa a nuestra “mochila” que nos va a acompañar en adelante en nuestro camino a explorar mas allá de nuestra nueva zona de confort.
  • Nos permite aprender a lidiar con los imprevistos: decimos adiós a la aburrida seguridad de la zona de confort y aprendemos miles de herramientas para hacer frente a imprevistos que surjan.
  • Aumenta la seguridad en nosotros mismos: cuando uno se enfrenta a un reto y lo supera cree un poquito más en sí mismo y eso le da una inyección de valentía y seguridad para dar el siguiente paso y así sucesivamente.

Después de leer esto, ¿todavía te apetece quedarte en tu zona de confort? Si tu respuesta es sí, no pasa nada, cada uno necesitamos nuestro tiempo y espacio para analizar nuestra realidad y decidir qué hay alrededor de nuestra zona de confort con lo que nos atrevamos para empezar. Y si tu respuesta ha sido no, ¡enhorabuena! ¡Ese es el primer paso! No consiste en lanzarse “a lo loco” fuera de la zona de confort, sino enfocarse en aquellas cosas que nos llevarán al éxito. Si te apetece empezar a salir de tu zona de confort de nuestra mano, te invito a nuestro taller “Cambia tu mundo” el próximo 24 de Octubre.

Laura Gracia Crespo
Psicóloga en Espacio Mente y Salud – Zaragoza

La psicoterapia
la psicoterapia

En el post de la semana pasada, mi compañera Laura os hablaba de la zona de confort y del miedo al cambio y os daba unos breves consejos para salir de la zona de confort y superar esos miedos. Bueno, pues para seguir un poco en la misma dinámica de cambio quería hablaros de una herramienta poderosa que nos ayuda a superar esos miedos y seguir hacia delante: la psicoterapia. Sí, hoy voy a hacer un poco de publicidad de esta cosa que nos da de comer a unos cuantos psicólogos y psiquiatras del mundo. ¿Sabéis en qué consiste la psicoterapia? ¿O simplemente oís esta palabra, la asociáis con locura y se os multiplican los miedos?

“La psicoterapia es un proceso de comunicación entre un psicoterapeuta (es decir, una persona entrenada para evaluar y generar cambios) y una persona que acude a consultarlo («paciente» o «cliente») que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida en este último, a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos o afectos.” (Fuente: Wikipedia)

Nos vamos a quedar con Psicoterapeuta (psiquiatra o psicólogo), paciente o cliente (tú mismo) y propósito de una mejora en la calidad de vida del cliente. En esta combinación, ¿qué es lo que nos da miedo? Pasamos de estar mal, de estar tristes, deprimidos, enfadados… a querer dejar de estarlo y tomar acciones de cambio. En el momento de tomar las acciones, una de las opciones es la psicoterapia (hay otras muchas, está claro que no somos imprescindibles! El potencial del Ser Humando es inmenso!). En el momento en que levantas el teléfono para llamar al psicoterapeuta estás comenzando un sendero que no sólo te va a ayudar a salir de la situación incómoda en la que estás:

  • 1.- Esta persona te va a acompañar por ese sendero, mostrándote todo aquello que está en un tu interior, que has dejado de ver, y ayudarte a despertarlo

  • 2.- Vas a disfrutar de ese proceso de muy distintas formas: pasarás por la tristeza, la desesperación, la vergüenza, la culpa, la alegría, la lucha, la aceptación, la rabia… pero lo más probable es que acabes en el bienestar, la calma, el autoconocimiento, la autoprotección…

Os dejo un poema de Marwan que me descubrió una de mis pacientes y os animo a que si sentís la necesidad de llamar a un especialista no la reprimáis, os acompañaremos en el cambio.

Psicoterapia

Necesito psicoterapia porque he comenzado a mirar solamente hacia fuera.

Necesito psicoterapia porque caer ocho veces en el mismo pequeño abismo
nunca puede ser casualidad sino causalidad.

Necesito psicoterapia porque el mundo es una prenda
que últimamente me sienta impresionantemente mal,
porque el mundo es una prenda y quién sabe
un diván tal vez sea el probador.

Necesito psicoterapia porque busco en el placer
llenar todos los vacíos que tengo en el alma
y quiero conocer esos vacíos para rellenarlos
con palabras de amor propio, con caricias a uno mismo.

Necesito psicoterapia porque mis ganas de comerme el mundo
se acabaron cuando sentí que el mundo se empeñaba en comerme a mí
y aquí no hay retórica, aquí hay alguien que tiene que aprender
que vivir no es ser almuerzo ni comensal
y no puedes esperar a que sea el mundo quien lo aprenda.

Necesito psicoterapia porque veo cosas
y no está bien ver en ti aquello
que tanto te desagrada ver en el resto,
porque a veces siento que nadie
forma parte de mí.

Necesito psicoterapia porque soy un hombre normal
que trabaja más de lo normal, para brillar más de lo normal,
como es normal en este sistema y me estoy dando cuenta
de que lo normal nada tiene que ver con lo natural.

Necesito psicoterapia porque al crecer me he vuelto odiosamente responsable
y crecer no debe consistir solo en viajar al país de las responsabilidades.
También consiste en vivir en paz con tus heridas,
en paz con las personas, en paz con tu pasado.

Necesito psicoterapia porque pensaba que ya había borrado todo
pero la vida te entrega los problemas por fascículos
y siempre tiene otro regalo dispuesto para abrir,
para hacerte crecer un poco más.

Necesito psicoterapia porque últimamente no he sabido abrir esos regalos.

Por todas estas razones sé que necesito psicoterapia
y ahora estoy en ello, buscando psicólogo.

(Fuente: http://marwanblog.blogspot.com.es/2013/12/psicoterapia.html)

Laura Blasco Barrena
Psicóloga en Espacio Mente y Salud-Zaragoza

El miedo al cambio

¿Alguna vez has invertido tiempo en pensar en las cosas que no te gustan de tu vida? ¿Te has dedicado a quejarte sobre ello para desahogarte? ¿Te has conformado con frases como “más vale malo conocido que bueno por conocer” para quedarte como estabas? Alguna vez, ¿verdad? A todos nos ha pasado. El miedo al cambio nos ata y no nos permite crecer.

Cuando algo no nos gusta tendemos a centrarnos en lo desdichados que somos por esa situación (el trabajo, la relación de pareja, la situación económica, la rutina,…). En ocasiones nos dedicamos a pensar en cómo nos gustaría que fueran las cosas o adónde nos gustaría llegar. Entonces, si algo no nos gusta, ¿por qué no lo cambiamos? Es sencillo: porque tenemos miedo, miedo al cambio.

El miedo al cambio nos paraliza, es como tener que dar un salto sin red, asumir demasiados riesgos, y a los seres humanos no nos gusta la incertidumbre. Cuando ponemos en la balanza, vemos que ese cambio supondría muchos beneficios, pero siempre encontramos más riesgos que pesan más y hacen que la balanza oscile hacia ese lado.

taller cambio Zaragoza

Los aliados del miedo al cambio: la zona de confort y el miedo al fracaso

La zona de confort es ese área imaginaria que dominamos, en la que nos sentimos tranquilos y cómodos porque todo está bajo control. No hay incertidumbre. Todo aquello que se sitúa fuera de nuestra zona de confort nos resulta inseguro. Es como si viviéramos en una pequeña isla en la que la vida es tranquila, pero que está limitada por un mar lleno de tiburones. ¿Y si quisiéramos cruzar a la isla vecina? Cualquier exploración fuera de esta zona nos parecerá peligrosa, cualquier situación que nos suponga un cambio nos dará miedo. Así que después de pensar en la aventura, decidimos que es más cómodo quedarnos como estamos, “tampoco está tan mal”.

Pero ¿y si un día nos planteamos que vivir en la otra isla puede estar bien? ¿Si nos lanzamos a construir una “balsa resistente a los tiburones” para llegar allí? Aparecerán las dudas, “¿y si me equivoco?”, “¿y si cuando llego las cosas no son como esperaba?”, “¿y si no hay vuelta atrás?”,”¿y si…?”, “¿y si…?”, “¿y si…?”.

El miedo al cambio está muy relacionado con el miedo al fracaso. Ante una situación arriesgada, fácilmente acudirán a nuestra mente situaciones pasadas que no salieron como esperábamos, que nos aportarán un lastre extra para ese salto hacia adelante, frenándonos cada vez más. Pero necesitamos un cambio de mentalidad: los errores del pasado no son fracasos, son experiencias de aprendizaje que nos hacen mejores. El que no se arriesga a salir de su zona de confort asumiendo que puede equivocarse, pero que de ello aprenderá, jamás superará su miedo al cambio.

psicólogo Zaragoza

10 consejos rápidos para salir de la zona de confort y superar el miedo al cambio

  1. 1.- Los límites los pones tú: están en tu mente, amplía tus horizontes.
  2. 2.- Las crisis son oportunidades para el cambio, ¡no las desaproveches!
  3. 3.- Haz lo mismo de forma diferente, rompe tus rutinas, sorpréndete a ti mismo.
  4. 4.- Confía en ti. Sólo tú sabes lo que quieres, lo que te gusta, a dónde te gustaría llegar y lo que es mejor para ti.
  5. 5.- Haz una lista de las cosas que no te gustan y querrías cambiar. Tradúcela en cosas que te gustaría conseguir.
  6. 6.- Fíjate objetivos a corto y medio plazo que sean concretos y alcanzables, poco a poco te irán acercando a tu objetivo final.
  7. 7.- Elimina de tu vocabulario y de tu mente las preguntas “¿y si…?” en sentido negativo. Adiós al ¿y si pierdo? ¿y si sale mal? ¡Cambia el chip! ¿Y si sale bien? ¿y si triunfas? ¿y si eso te hace más feliz?
  8. 8.- Conviértete en censurador de tus propias excusas. Son estrategias de tu mente para mantenerte atado a la zona de confort.
  9. 9.- De todo se aprende, de los éxitos y de los tropiezos. Tómate cada experiencia como un aprendizaje que te permita crecer más y más. Cuando sales de tu zona de confort, nunca pierdes, siempre ganas, es allí donde ocurren cosas mágicas.
  10. 10.- No te olvides de que tienes muchos recursos personales que te resultarán útiles para conseguir tus objetivos, ¡aprovéchalos!

 

Tu vida es tuya y tú decides cómo vivirla. ¿Te animas a cambiar?

Si tu respuesta es SÍ, ¡manos a la obra! Te invito a participar en el próximo taller “Cambia tu Mundo”, en el que te daré las herramientas básicas para iniciar tu proceso de cambio.

 

Laura Gracia Crespo
Psicóloga en Espacio Mente y Salud – Zaragoza

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