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Nuevo espacio sexológico en Zaragoza
espacio sexológico en zaragoza

En Espacio Mente y Salud ampliamos nuestro proyecto en Zaragoza. A partir de ahora ponemos en marcha una nueva área, “Espacio Sexológico” donde atenderemos dificultades sexuales, problemas en la pareja, crecimiento erótico, educación sexual, terapia y asesoramiento… y dónde realizaremos talleres y actividades relacionados con la sexología.

Este espacio sexológico nace del interés por cultivar la sexualidad, integrarla de forma satisfactoria en nuestras vidas y ayudar a comprender mejor uno de los ejes más importantes de nuestra existencia.

Para ello contaremos en nuestro equipo con Carolina García Cuartero, licenciada en psicología por la Universidad del País Vasco, experta en intervención familiar sistémica por la Universidad de Zaragoza y experta en sexología por el Instituto Incisex, Universidad de Alcalá de Henares.

Comprometidas por difundir el conocimiento de la sexología y trabajar por la diversidad, integración y visibilidad de todas las formas en que las personas construyen su sexualidad, decidimos emprender este viaje.

Si estás interesado/a o quieres más información, ponte en contacto con nosotras via email en info@espaciomenteysalud.es o por teléfono. ¡Te esperamos!

Cómo mejorar la comunicación en la pareja
mejorar relacion de pareja

La forma en que nos comunicamos influye en la relación que establecemos con los demás. En el ámbito de la pareja, esto se vuelve mucho más evidente. Muchas parejas tienen dificultades en su relación a menudo debidas a su forma de comunicarse. Por ello hoy quiero daros unas pequeñas pautas para mejorar la comunicación en la pareja.

En la comunicación humana, lo que los demás hacen o dicen (o dejan de decir o dejan de hacer) afecta a los demás y viceversa. Esto se hace especialmente evidente en las relaciones de pareja. A dice algo que afecta a B y entonces B tiene una reacción que afecta a A y etc. Esto lleva a “bucles” de los que es muy difícil salir. En muchas ocasiones, estos “bucles” se acaban convirtiendo en patrones de comportamiento habituales y mejorar la comunicación en la pareja puede convertirse en una necesidad para salir de ellos.

La comunicación no es sólo lo que se dice verbalmente, juegan un papel importante la comunicación no verbal y el componente simbólico dentro de la comunicación de cada pareja, pero no voy a profundizar en eso ahora para no extenderme. Vamos a lo práctico. Muchas de las parejas que acuden a nuestra consulta tienen dificultades en la comunicación y discuten muchísimo porque se comunican de forma inadecuada. Algunas de estas dificultades son fáciles de mejorar con unas sencillas pautas.

10 pautas para mejorar la comunicación en la pareja.

En la mayoría de casos son pautas de sentido común, aplicables también a la familia, al trabajo, etc. No te voy a descubrir nada nuevo, pero si paras un momentito a reflexionar seguro que detectas algo que no haces o que es mejorable. No se puede mejorar la comunicación en la pareja si no hay compromiso para cambiar. Porque un pequeño cambio en un miembro de la pareja, afectará al otro y seguramente os llevará a otro tipo de interacciones y a mejorar la comunicación en la pareja. Y si el compromiso es por parte de ambos, el cambio será mucho más evidente!

1. Escucha:

Si, ya lo sé, vaya consejo… Pero reflexiona, ¿escuchas a tu pareja? ¿incluso cuando estás en plena discusión? Normalmente escuchamos más a nuestros pensamientos que a lo que nos dice el otro. Para escuchar hay que prepararse, hay que abrir los ojos, los oídos y la mente, prepararnos para escuchar cosas que tal vez no coincidan con lo que pensamos o que no nos gusten. Es importante que cada uno tenga su espacio y tiempo para poder explicarse.

2.No interrumpas:

Ten en cuenta que si interrumpes, no dejas explicarse al otro, por lo tanto el mensaje que quiere transmitir no llega. Escucha y si en algo no estás de acuerdo, espera a que termine para opinar. El respeto es fundamental y, si queremos que nos respeten, debemos empezar por respetar nosotros.

3.No juegues a ser “mentalista”:

Esto es muy habitual en las parejas. “Nos conocemos tan bien que ya se lo que piensa”. Error. Podemos conocer mucho a una persona y podemos saber cómo piensa, pero es importantísimo que no demos nunca nada por hecho. Cuando detectes que estás sacando tu faceta de pitonisa o de adivino, párate y pregunta “¿qué opinas?”, “¿qué piensas sobre esto?”. Así sabrás qué es lo que piensa de primera mano y eliminarás así el riesgo de interpretaciones erróneas.

Además, el jugar a ser “adivino” te lleva a anticipar. Muchas personas se anticipan a las reacciones y respuestas de sus parejas, lo cual conlleva más conflictos o rifirrafes de la cuenta. Al anticipar algo, te preparas para ello, normalmente poniéndote a la defensiva, por lo que ante cualquier mínima señal (alimentada por esos poderes de “mentalista”) se reacciona de forma desmesurada.

4. Ponte en el lugar de tu pareja:

La empatía, el ponerse en el lugar del otro sin juzgarle, intentando comprender su situación desde su posición nos puede ayudar a acercar posiciones y a comprender la realidad desde otra perspectiva. Tu visión de la realidad no es la única del universo, tal vez tu pareja esté viendo las cosas desde otro prisma, que no tiene por qué ser erróneo.

5. Comprométete a comunicar:

¿Cuántas veces ante la pregunta “¿qué te pasa?” has respondido “Nada” (acompañando tu respuesta con cara de acelga)? Tu comunicación verbal contradice lo que dice la no verbal y eso hace que la pareja empiece a hipotetizar: “¿habré hecho algo que le ha molestado?” “¿estará enfadado/a conmigo?”… Y esto activa la “faceta de adivino” y la anticipación. Y a veces es tan simple como que has tenido un mal día en el trabajo, que el cansancio se apodera de ti… ¿Por qué no responder simplemente “Sólo he tenido un mal día en el trabajo y no me apetece hablar de eso ahora. Gracias por preocuparte”?, por ejemplo. Y si hay algo que te ha molestado, verbalízalo. Puede ayudarte a esto la técnica del semáforo, que ya abordamos en otro post.

6. Se asertivo:

Cuando comuniques intenta hacer uso de la asertividad, que no es fácil, pero ayuda a que el mensaje llegue de otra forma a la pareja. Esta técnica también puede ayudarte para ser más aservito/a.

7. Se ordenado:

Aborda los temas uno a uno, no mezcles ni sueltes en tropel todo lo que piensas, si no, no darás tiempo a tu pareja a procesar la información y eso puede llevar a más malentendidos.

8. No saques “los trapos sucios”:

Ésta también es una mala costumbre en las parejas. Cuando no solucionamos temas presentes, se van acumulando. Haz un esfuerzo (en ocasiones muy importante) por apartar los temas del pasado. Céntrate en el presente y lo que os compete en ese momento y cada vez que salgan los trapos sucios, intenta redirigir la conversación al presente.

9. Prohibido generalizar:

“Es que siempre haces…” “Es que siempre dices…” “Es que nunca…”. La vida no es ni blanco ni negro. Céntrate en lo concreto, en lo que te ha molestado o en lo que te gustaría que cambiase de la situación. Nada de enlazar con cosas del pasado. Céntrate en el aquí y ahora, eso os permitirá de forma más sencilla solucionar aspectos concretos y avanzar en vuestros conflictos.

10. Sustituye el verbo “ser” por el verbo “estar”:

Cuando decimos que alguien ES de una determinada forma (por ejemplo, “eres antipático”) estamos etiquetando y dando a entender que forma parte de su personalidad, es decir, que es muy difícil de cambiar. Sin embargo, si los sustituimos por el verbo ESTAR (por ejemplo, “estás siendo antipático”) le transmitimos que ese comportamiento es puntual, en ese momento, y es más fácil de modiciar.

Como ves, son pautas sencillas y que pueden mejorar la comunicación en la pareja. Hay más, evidentemente, pero con estas tienes para empezar. Permanece alerta durante un tiempo para detectar qué aspectos puedes mejorar. Si eres persistente y comprometido, seguro que obtienes cambios significativos en la relación con tu pareja.

Laura Gracia Crespo
Psicóloga sanitaria en Espacio Mente y Salud – Zaragoza

Imagen de portada via: http://goo.gl/KcByl9

La dictadura de la normalidad en el orgasmo femenino
normalidad en el orgasmo femenino

Tras los últimos libros de sexología que he leído, no ha dejado de retumbarme una idea en la cabeza respecto a la sexualidad femenina, “la dictadura de la normalidad”. No ha pasado un día en el que no haya resonado ese eco detrás de una conversación, un programa o simplemente al ojear una revista.

Cada vez que pienso en ello viajo hasta 1905 a visitar a Sigmund Freud. Este reconocido psicoanalista al que respeto profundamente, desde su afán por conseguir la cuadratura del círculo, elabora un paradigma de la sexualidad femenina basándose en la anatomía de la mujer. Determinando así, que para conseguir la plenitud y madurez, se debe transferir la consecución del orgasmo del clítoris a la vagina. Está construcción de la normalidad orgásmica supone un sometimiento cultural de importantes dimensiones. Dibuja la ruta por la que la mujer debe caminar, condenando a la “anormalidad” a toda aquella que no lo haga.

Regreso de mi viaje habiendo encontrado el primer punto de “la dictadura de la normalidad”: hay que tener orgasmos con la vagina.

Para obtener el segundo punto debo viajar hasta 1928 y visitar al reconocido escritor D.H. Lawrence, quien no conforme con dicha teoría decide ampliarla añadiendo la siguiente idea: El mejor coito es aquel en el que el orgasmo se produce de manera simultánea. Ya no es suficiente con pasar de tener orgasmos desde el clítoris para tenerlos desde la vagina, sino que además hay que tenerlos justo en el momento en que los tiene la otra persona.

Segundo punto de la dictadura: hay que tener los orgasmos simultáneos.

Y ahora me pregunto, cómo es posible que hombres y mujeres inteligentes, con capacidad crítica y espíritu curioso, nos traguemos dogmas de envergadura semejante. Que no te descubren posibilidades sino que te imponen obligaciones. La única respuesta que de momento encuentro es el “ser referencial”, es decir, yo soy en referencia a lo que los demás son. Convirtiendo nuestra vida en lo que nos pautan que “debe ser” en lugar de en lo que “deseamos que sea”. Detrás de esto supongo que se encontrará el miedo a no formar parte del grupo, a ser “anormal”, rechazado, menospreciado… y una larga lista de productos que puedes comprar en cualquier sociedad. Pero aún así, no termino de comprenderlo. Quizá la clave esté en la creencia de sentir que lo que somos, lo somos libremente. En este sentido, me parece fundamental recordar el concepto de Antonio Machado sobre “la libre expresión del pensamiento esclavo”. Primero nos construyen un pensamiento del que nos hacen esclavos a través del concepto de normalidad y luego nos dejan expresarlo libremente, anulando así una posible construcción del individuo desde el pensamiento libre.

Ante la rabia de cómo estas ideas imperan e impregnan todo lo que nos rodea, convirtiéndonos en desdichados seres de problemáticas conductas, me planteo, (por ser proactiva y no quedarme sólo en la queja): Yo, cómo psicóloga, sexóloga, educadora… y en definitiva, mediocre ser mundano ¿qué puedo hacer para que esto cambie? Y desde mi ambicioso propósito he decidido imitar a los superhéroes, poniéndome una capa con un escudo que dice “por una sexualidad grande y libre”. Si quieres unirte a la lucha por la abolición de la dictadura de la normalidad sexual sólo tienes que mandar un e-mail a tu “yo interno” en el que aparezcan tus pensamientos personales, dirección y teléfono, por si en algún momento te pierdes y hay que localizarte. Muchas gracias.

Carolina García Cuartero
Psicóloga y sexóloga colaboradora de Espacio Mente y Salud.

Celos, ¿una demostración de amor?
celos patologicos

En mi dia a día profesional, tanto en la intervención con adolescentes como adultos, los celos es un tema que sale a relucir muy a menudo. “Si se pone celoso es que me quiere de verdad”, “Si te ve con otra y no se pone celoso es que no le importas”, “Me pongo así porque si mi novia está conmigo no tiene que hablar con otros”, “He dejado de hablar con mi amigo Fulanito para que mi pareja no se moleste”, y un largo etc. son expresiones que han compartido conmigo adolescentes y adultos en muchas ocasiones. ¿Pero dónde está la fina línea que separa lo que es “normal” de lo que es patológico?

Los celos son una respuesta emocional que experimentamos cuando sentimos amenazado algo que consideramos que es de nuestra propiedad. Por ejemplo los celos que siente un niño cuando nace su hermanito, siente que le roban a sus papás. Cuando se trata de la pareja, ocurre lo mismo, sentimos una serie de emociones al percibir que la relación que tenemos corre peligro. Esta respuesta emocional va acompañada también por pensamientos y conductas. Todos alguna vez hemos experimentado celos en alguna medida. No entienden de edad ni de orientación sexual: adolescentes, adultos, homosexuales, heterosexuales, bisexuales,…

Según los psicólogos evolucionistas (Buss et al., 1992), los celos son un mecanismo seleccionado a lo largo de la historia evolutiva para solucionar los problemas que suponían la pérdida por abandono de relaciones importantes. Los que activaban el mecanismo de los celos conseguían retener a sus parejas, facilitando la propagación de sus genes. Esto puede sonarnos un poco “cavernícola”, pero lo que nos da a entender es que los celos son algo “normal”, que a lo largo de nuestra historia evolutiva han tenido su función. Ante esto, otra visión con un componente más sociocultural, añade a la parte biológica un ingrediente cultural. La educación y los roles de género determinan desde el minuto cero de nuestras vidas cómo vamos a entender la realidad y cómo vamos a comportarnos en determinadas situaciones. Y no iba a afectarnos menos en las relaciones de pareja. La sociedad en la que hemos crecido nos ha enseñado que los celos son algo normal, son incluso “una demostración de amor”.

Pero no nos equivoquemos. Los celos son estadísticamente normales, siempre y cuando respeten a la pareja y no influyan en su comportamiento y en sus decisiones. Existe una fina línea que separa los celos “normales” de los patológicos.

¿Qué se esconde detrás de los celos?

Falta de confianza en uno mismo: muchas personas no se creen merecedoras del amor de su pareja, por lo que cualquier acto puede activarles la alerta de amenaza de la relación; la comparación con los otros es habitual, infravalorándose a si mismo/a (“soy peor que…”, “él/ella es más… que yo”)

Falta de confianza en la relación: Una persona está con otra porque quiere, porque algo le aporta, no por obligación; sin embargo, si considero que porque mi pareja hable o mire a otra persona, ya se sentirá atraída y mi relación está en peligro, estoy demostrando que no confío en mi pareja y que le doy muy poco valor a la relación.

Educación: si a lo largo de mi vida he recibido una educación en la que los celos en la pareja son habituales, lo habré interiorizado como que es algo normal y será más fácil que reproduzca esos patrones de comportamiento.

Experiencias similares en el pasado: algunas personas lo que hacen es anticipar que va a ocurrir una infidelidad con pequeños indicios del comportamiento de su pareja, porque les han sido infieles en el pasado.

Rasgos de personalidad: egocentrismo, dependencia, desconfianza, inseguridad, narcisismo, etc.

los celos

Los celos patológicos:

Cuando los celos se vuelven patológicos, nos podemos encontrar con los siguientes síntomas:

  • Ansiedad y preocupación constante por la pareja y sus acciones.
  • Actitudes paranoicas y violentas con la pareja.
  • Aislamiento del grupo familiar y social.
  • Necesidad de estar junto a la pareja todo el tiempo
  • Sospechas constantes de ser víctima de un engaño amoroso.
  • Sentimientos de abandono constantes.
  • Baja autoestima y sentimientos de inseguridad

Si tu pareja te llama constantemente para saber dónde estás, con quién y haciendo qué; si expía las llamadas de tu móvil, tus conversaciones de Whatsapp, tus emails, tu redes sociales, etc. a la mínima oportunidad; si critica tu forma de vestir o si te “arreglas en exceso”; se molesta cuando hablas con otras personas y te acusa de flirtear con ellas; si vuestras discusiones siempre rondan el mismo tema (sus celos, sus sospechas sobre ti); si se enfada cuando sales con tus amigos/as o intenta impedirte que pases tiempo con otras personas, etc. puede que os encontréis ante un caso de celos patológicos. Antes esto lo mejor es que acudáis a un profesional para que evalúe vuestro caso concreto y os preste la ayuda más adecuada al mismo. Porque estos celos no son “normales” y conllevan un profundo sufrimiento para todas las partes, destruyendo todo a su paso.

En definitiva, todos hemos sentido celos alguna vez. Si nos pasa a menudo nos tocará reflexionar y hablarlo con nuestra pareja en un momento tranquilo, para intentar encontrar soluciones conjuntas. Pero si vemos que solos no podemos, o que la situación es desbordante, es recomendable que recurráis a ayuda profesional.

¿Y tú que opinas sobre los celos en las relaciones de pareja? ¿Te has visto desbordado/a en alguna ocasión? ¡Cuéntanos tu experiencia!

Laura Gracia Crespo
Psicóloga en Espacio Mente y Salud – Zaragoza

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